Neovim es un software famoso. Todos los programadores lo conocen, aunque sea de oídas. Famoso también es el nivel de fanatismo de sus usuarios, los consejos y la recomendación constante y sostenida de que “es un editor que vas a amar y te cambiará la vida”. Lo mismo pasa con Emacs. Como usuario viejo de Linux conocía ámbos y los había usado, sólo por diversión, hace muchos años. Me sorprendió entonces por ejemplo la cantidad de cosas diferentes que tenía Emacs, incluyendo juegos y un psicoanalista (es cierto!), además de un browser, un módulo para escuchar música y ver videos, etc.. Lo más llamativo de VIM siempre era la campaña por los niños de Uganda y la economía de recursos. Una de las cosas que más llama la atención siempre de Linux es como se cargan las cosas, uno se acostumbra y al final una milésima de segundo se sufre.
Lo cierto es que Neovim se transforma rápidamente en una especie de vicio. El estilo de terminal es un placer estético. Me atrevería a afirmar de que se ve mejor que todos los otros editores e IDE’s. En sólo elegir el colorscheme (o el theme) puedes pasar días, porque las posibilidades son infinitas. Cuando comienzas el proceso de personalización simplemente es recomendable tener unos días libres. No será conveniente que entres en este viaje de Neovim justo cuando estás llegando a la fecha de entrega de algo.
Esto no es algo para tomar con liviandad, si tienes en tu corazón algo de nerd de las computadoras, esto te va exprimir el tiempo. Verás como en unos días pasas de encontrar cómo hacer cosas básicas que haces todo el tiempo con tu editor -casi siempre VSCode- a configurar cosas más específicas que te harán sentir que encontraste nuevamente el sentido de la vida. Debo reconocer que soy una persona que se fija en las configuraciones, me gusta que las cosas sean como yo quiero y es difícil que use algo “como viene”, por eso un software como Neovim me cae tan bien, lo mismo que Vivaldi y Linux en general.
Es conveniente para usuarios nuevos empezar con una distro, de hecho yo sigo con una aunque la he modificado bastante. La distro que uso es LazyVim y viene con una gran cantidad de cosas resueltas y pre configuradas. La verdad es que si no te gusta, siempre puedes cambiar cosas, como hice yo, pero no tendrás que sufrir tanto la primera vez. Luego de la distro (Lazy, Lunar, Chad etc etc) y si quieres seguir aprendiendo y tuneando todo a tu gusto, puedes usar kickstart.nvim, una instalación que funciona como punto de partida, muy bien documentada.
La cantidad de cosas que tiene Neovim hoy puede ser abrumadora. Literalmente existen cientos de plugins para todo lo que se pueda necesitar. Eso es un filtro, ya que para sacarle el jugo al editor necesitarás un tiempo libre para poder configurar plugins, Lsp, themes, etc. Gran parte de la popularidad de Neovim en los últimmos años es gracias a varios y varias streamers que comparten su fanatismo con el público y lanzan todo el tiempo videos sobre cómo configurar el editor, cómo lograr en Nvim cosas increíbles que pensabas que era imposible hacer afuera de VSCode, etc.
Es muy extraño como la caricatura de Vim/Nvim se termina cumpliendo. Puedes pasar una época en que lo más importante es trabajar con el programa y no lo que es trabajado. Cada cosa, cada idea que se te ocurre sobre hacer algo mejor puede terminar en en interminables horas de paseos por repositorios y experimentos.
Cosas tan triviales como manejar las notas en markdown con atajos y eficientemente se transforman en verdaderos logros y mejoras a tu calidad de vida. No es una exageración. Me pasó gravemente con la administración de notas. En otro post contaré el proceso de tomar y ordenar notas que pasé al mismo tiempo de adopción de Neovim.
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